
El Principado de Asturias es este año la Comunidad Autónoma invitada a la Feria del Libro de Madrid. El pasado 30 de mayo, el escritor y cineasta Gonzalo Suárez inauguraba las actividades programadas por el Gobierno del Principado con la conferencia Asturias, los libros y la mirada. Esta tarde, en el pabellón Carmen Martín Gaite, en una mesa redonda se ha dejado constancia de la labor que en Asturias y desde Asturias se está desarrollando en el mundo de la literatura y el de la industria editorial. El próximo sábado 14 de junio a las ocho de la tarde y en el mismo pabellón de la Feria del Libro la prensa cultural será el tema sobre el que debatirán periodistas de los periódicos nacionales y asturianos.
En el panorama de la edición en el Principado ha centrado su intervención Marta Magadán, presidenta del Gremio de Editores de Asturias, quien ha destacado el importante desarrollo que ha experimentado el sector editorial en el Principado en los últimos años. “A partir de 2003 la producción editorial asturiana ha crecido de modo destacado consolidando su cuota de mercado así como su ritmo de crecimiento”. La mayoría de las empresas del sector son de pequeño tamaño, microempresas o empresas familiares. Este detalle, que podría considerarse como una debilidad, se transforma, para la presidenta del Gremio de Editores de Asturias, en una fortaleza interna que explicaría por qué manifiestan un gran dinamismo cultural, permitiendo explicar la pluralidad y la rica diversidad cultural de la edición asturiana. “En términos gastronómicos, nuestra industria no es gourmand, sino gourmet, es decir, está enfocada a la calidad, no en la cantidad”, ha dicho Marta Magadán. El hecho de que un territorio con poco más de un millón de habitantes cuente con un tejido empresarial de 24 sellos representados por el Gremio de Editores, hace que Asturias se encuentre entre las cinco primeras comunidades que más ejemplares edita per cápita. “Esto da una medida de nuestro esfuerzo como industria y de nuestra riqueza patrimonial en términos de obra publicada”, ha reflexionado Magadán. Según la presidente del Gremio de Editores de Asturias, el libro asturiano tiene cada día mayor presencia fuera del Principado, con sellos editoriales radicados en Asturias que tienen un importante prestigio fuera de la región. Además, “la edición en lengua asturiana también es importante y las editoriales del Gremio especializadas en el mantenimiento de nuestro patrimonio lingüístico hacen una aportación singular al conjunto de las cifras globales”, ha señalado. Más allá del mercado que busca el asturiano como vínculo de comunicación escrita, “el peso general es de un nada despreciable 20% de lo editado en Asturias. El 80% restante se reparte entre el castellano, con un 78%, y otras lenguas, con un 2%”, ha añadido Magadán. Para terminar su intervención, la presidente del Gremio de Editores de Asturias ha señalado los dos grandes retos a los que se enfrentan las empresas editoriales asturianas: su asentamiento en la red, el progreso del libro electrónico, el recurso creciente a la impresión bajo demanda y la aparición de sencillos terminales de descarga y, por otro lado, el cambio que se está produciendo en los canales de comercialización, ya que actualmente el volumen de ventas de libros en las grandes superficies supone el 20% del mercado, lo que implica que cada vez se vendan menos libros de fondo, puesto que en estos establecimientos sólo hay espacio para los llamados libro de rotación. El segundo en intervenir en esta mesa ha sido el catedrático de Literatura de la Universidad de Oviedo, Álvaro Ruiz de la Peña, que ha hablado sobre el presente de la narrativa en Asturias y ha señalado la importancia como factor dinamizador que supuso a principios de los 80 la aparición del premio Xoxefa Jovellanos. Aquello revitalizó una literatura “que carecía de moldes en los que fundamentarse”. Ha seguido su intervención haciendo un elogio del grupo de poetas que escriben en lengua asturiana, todos ellos de calidad admirable, y lamentando su gran desconocimiento. “Es un mundo que se resiste a morir, velado por un grupo de 15 o 20 poetas”, ha comentado Ruiz de la Peña. Para el catedrático, el mundo de la narrativa es distinto, conviven actualmente tres generaciones, la que él ha llamado Niños de la Guerra, donde estarían Gonzalo Suárez, Víctor Alperi, Luis Ricardo Alonso, todos muy reconocidos; los Niños de la Postguerra, donde destacan autores como Carmen Ojea, Pedro Silva, Jorge Orgaz, que publican en importantes editoriales y “entran en la competición libre de la literatura nacional”; y, por último, los Nietos de la Dictadura, generación a la que pertenece Ricardo Menéndez Salmón, Jesús del Campo, García Rubio, Tino Pertierra, y que publican sistemáticamente “con un prestigio que supera con creces el ámbito del Principado”, ha dicho Ruiz de la Peña.El escritor Ricardo Menéndez Salmón, cuya novela La Ofensa fue elegida uno de los diez mejores libros del año 2007, ha participado en este acto leyendo un texto a favor de la novela. “Desde hace una década me dedico a esto con mayor o menor fortuna, pero con ambición y al tiempo con humildad”, ha señalado el autor de El derrumbe, quien ha continuado diciendo que es un creyente de la novela, como trascendencia secular, como búsqueda constante de significados y como gesto democrático. “Para mí, el mundo no es una novela, pero no resulta tan comprensible como cuando se viste de ella”, ha declarado Menéndez Salmón, quien ha reconocido que si alguna vez su hija le preguntara por hechos históricos, no hará otra cosa que remitirla a novelas para que los entienda mejor. Menéndez Salmón ha confesado que en sus novelas se plantea siempre tres preguntas que forman parte de la vida cotidiana: ¿Por qué existe el sufrimiento?; ¿qué poder posee el arte para enfrentarse a este sufrimiento?; y si no se encuentra sentido a la vida, ¿por qué me dedico a escribir? El crítico literario y profesor de Literatura en la Universidad de Oviedo, José Luis García Martín ha hablado de poesía asturiana y ha destacado que es posible ser escritor en Asturias y tener trascendencia nacional e internacional. Ha puesto los ejemplos de Carlos Bousoño y Ángel González. Ha elogiado el trabajo de lo que él ha llamado “la primera generación normalizada que se expresa en dos lenguas, la castellana y la asturiana, una literatura al margen de localismo y regionalismo”. Ha destacado la importancia de estos escritores, como por ejemplo Xuan Bello y Víctor Botas, quienes gozan de reconocimiento nacional sin necesidad de salir fuera de su tierra. Para terminar ha leído el poema Variaciones del mío nome, de Xuan Bello, y El arte de caminar por las calles de Braga, de Martín López Vega. Ha cerrado la mesa redonda la joven poeta asturiana Sofía Castañón, Premio Asturias Joven de Poesía 2006, quien ha declarado no sentirse de acuerdo con el aforismo de que la poesía tiene que decir verdades. Para ilustrarlo, ha contado la historia que oyó contar a Carlos Blanco, un gijonés de 90 años que le relató una declaración de amor entre una pareja en plena Guerra Civil Española.